Bienpensante


A mí me gustan las canciones así
May 30, 2011, 10:26 am
Filed under: nada que ver, pop


bis
May 25, 2011, 12:48 pm
Filed under: idealismo, pop

Pero son míos y los defiendo si hace falta (los deslices)



rentrée
May 22, 2011, 6:42 am
Filed under: idealismo, pop

Mi blog siempre fue este. Todo lo demás son deslices.



III
July 7, 2010, 11:07 pm
Filed under: nada que ver, work in progress

miércoles

Ayer, quizas en un arrebato así de romanticismo desatado, le respondí algo increíble a A. Me ponía que lo mejor que le había pasado en la vida era la Wikipedia, así “lo mejor que me pasó en la vida es la Wikipedia, boludo”. Viste que hay gente, amigos, con los que tenes momentos, evidentemente ahora estamos en una etapa de cercanía con A. y con vos de distancia por ejemplo, no hablamos tanto. De hecho, si vos no respondieras cada tanto, cualquiera podría pensar que no existís y que esto es como un diario personal y sensible de los días estos que paso acá, frente a la compu -acá iría otro párrafo, pero antieconómico como soy, me da más paja apretar el punto y el enter, que escribir largo entre guiones-. Bueno, cuestión que con A. nos cruzamos más seguido ahora, aunque yo siempre vivo con una leve sospecha esas cosas -esa neura de siempre, instalada-. Y charlamos más y se ve que en esa dinámica me animo a responder cosas como lo que le respondí ayer ¿Sabes que le puse? le puse que mejor, que lo mejor que le pasara en la vida fuera no la Wikipedia y sí, más bien, la mirada enamorada de una morocha linda, del color de ojos que a él más le guste, embarazada de su primer hijo, en una mesa clavada en la arena de un restaurant playero brasuca.
A veces, por respuestas como esas y en días como hoy, me jacto de mi sensibilidad.



II
July 5, 2010, 2:04 am
Filed under: nada que ver, work in progress

con seguridad, domingo

Pasaron dos días. Hoy me agarró un no sé qué y salí a caminar, a almorzar a un bar, con Seymour: una introducción y algunos apuntes de latín. Creo que encontré definitivamente mi bar. Fui intermitentemente durante este mes, esperando encontrar alguno mejor, pero no hay. Es este. Me senté en una mesa del fondo, primero mirando a la pared, pero rápidamente me arrepentí y me pase del otro lado, para tener visión del bar completo y de todos y cada uno de los ventanales, que dan al parque. Era de tarde y hacia calor, pero en la parte de atrás, donde estábamos unos pocos, entraba una brisa fresca que sacudía las hojas de mis apuntes que tuve que poner debajo de la azucarera. Lo elegí porque me hace sentir mejor que cuando te cobran 6 o 7 mangos un cortado, al menos acá te traen un montón de vasitos y cositas, un vasito con jugo (exprimido, atentí), una jarrita con agua con hielo, la leche aparte en jarrito y un platito con varias masitas. Y te lo cobran lo mismo. Y no sé, estaba ahí leyendo latín, tirando lineas coloradas como un poseso con la pilot abajo de la palabras y cuando termine agarre Seymour… que había empezado a releer por enésima vez ayer en un impasse de mi contemplación autista del techo del dormitorio: es el mejor cuento de la historia, por lejos, no sé, no hablemos de estructura sintáctica, de versificación, de argumento, hablemos de lo feliz que te pone cada vez que lo terminas, de las ganas de ponerte a escribir que te da mientras lo estas leyendo, es increíble (era) este tipo. Antes pensaba que mi preferido era Levantad… pero Seymour es tanto mejor, tanto más hondo (“es un milagro que no seamos más cobardes por escrito de lo que somos”). Por un rato, esa horita o dos que estuve ahí, me sentí mejor conmigo mismo, más tranquilo. Después llegué a casa e intente escribirte esto pero en otro tono, o algo más largo o que se yo. Pero laburé y sólo salió esto. Ahora estoy con un poco de paja, así que te lo mando como está.



I
July 2, 2010, 9:44 pm
Filed under: nada que ver, work in progress

viernes, creo.

Rubio ceniza.
¿Así describirías tu color de pelo? no sé, como que se me vino a la cabeza eso, el sintagma este. ¿Ceniza por qué es? porque es medio apagado ¿no? onda antónimo de platinado. No me acuerdo de mucha gente con el pelo así. Bueno, está la rubia esta, la de la historieta macabra de este verano, y bueno, la amiga de Andrés. Te tengo que confesar algo de ese día: yo estaba hablando con la mina, tranqui, la había visto entrar a la puerta del boliche ese raro, que más bien era como un local que Andrés había alquilado y que le habían enchufado una barra ahí de prepo. Llegue primero ese día, completamente descolocado, después de manejar como mil kilómetros. Y ella llegó mucho después, ya estábamos todos. Ya la había visto una vez, me había parecido linda pero al pasar. Fue en una vereda, no te fijas. Acá entró y le pegó justo la luz o algo, preciosa. Igual no le hacia falta la luz. Andrés, que es piola, o al menos esta atento a estas cosas me la presentó, pero no por nada, por joder, quizás incluso por considerarme inofensivo. De las tres primeras cosas que dije, la mina me corrigió el inglés del apellido de Roth, me dijo que tal cosa y por ultimo…bueno seguimos hablando, los dos ahí, yo levemente apoyado en una mesa y embelesandome, sólito y de poquito, pero irremediablemente. Y apareciste vos, con buena leche, a charlar, pero se te notaba que te gustaba a vos también. No es raro, me parece que habla de cierto equilibrio metafísico del mundo que nos gusten a vos y a mi las mismas minas, a veces. Bruno andaba por ahí también, miró de reojo la escena, y en plan piola, buena onda, pero absolutamente condescendiente, me llamó, como para decirme algo pero en realidad, se noto a leguas que era para dejarte charlar solo con la mina y que yo dejara de estar de más. Me pregunto una boludez seguro, pero ya me había sacado de ahí, yo ya no podía volver. Y, no es que uno tenga una cosa así de pertenencia muy arraigada ni nada, pero yo la había visto primero no?, yo estaba charlando antes, a mi me la habían presentado. Esas cosas me pasaban mucho en esa época. Hasta que empece a entender, un poco tarde, que…
¿me bancas un toque que tocan la puerta y no sé quien puede ser?
Sigo mañana, te juro…



26
February 23, 2010, 8:33 pm
Filed under: ficción, idealismo, pop

Un tipo que lo conoció poco y que trabajaba en un suplemento cultural escribió una reseña de su primer libro de cuentos, que apareció en Buenos Aires por obra y gracia de una amiga de S. que leyó en casa el cuento, pregunto si había más como esos, se llevo mi copia de los cuentos (sin autorización de D.), se los mostró a su jefe (un editor casi tan jovencito como nosotros, de un sello independiente) que a su vez, y sin decirnos nada, encontró el teléfono de D. en NY y le ofreció un contrato miserable, pero que implicaba la publicación de algo suyo. D no se pudo negar. Este tipo que escribió la reseña, un tal Diego Fisher, que según D. me contó después, había cursado con nosotros Literatura Europea del Renacimiento, lo pudo haber visto a D., con suerte, unas quince veces, algo así como la cantidad de clases que duró esa materia. En diez de esos encuentros debo haber estado yo también, aunque en ese momento –y mucho menos ahora- no me acordaba ni la cara de este flaco. Fisher, en esa reseña que a mi me pareció horrorosa –en principio, porque atacaba uno de los pocos libros con sensibilidad y sinceridad que salieron en esa época- decía una única verdad de los cuentos de D.: Eran autobiográficos. D. se puso como loco. Le reprochaba a la reseña lo único acertado. “¿Cómo puede ser boludo? ¿autobiográfico? Que me diga este boludo que libro no es autobiográfico, por dios.” La categoría a D. lo horrorizaba, no por lo que significaba, sino porque no tenia razón de ser, todos los libros que leía, que le gustaban, que estudiaba, eran autobiográficos, no había nada por fuera de eso. Decía que Fisher lo acotaba al circulo chiquito de la mal llamada literatura autobiográfica, por el solo hecho de poder confrontar un pedacito de un cuento con una escena que nos había tocado vivir a los tres. Y eso no era así, no sé trataba de trasladar literalmente, cambiando los nombres, las situaciones vividas. Era otra cosa, el tipo no entendía que no se trataba de pasar la realidad a  la ficción y chau, sino de una cosmovisión integral que entendía al imaginario como elemento inescindible de la realidad en su conjunto. Hubo que pelearse a los gritos en muchas fiestas, dejarse de hablar con mucha gente, tocar muchas puertas y salir golpeando muchas otras hasta hacerle entender eso a alguien.

FIN DE LA PRIMERA PARTE




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