Bienpensante


14
August 25, 2009, 1:22 am
Filed under: ficción, habla, memoria, idealismo, pop

D. se había ido de viaje por un arranque de ansiedad. Teníamos veintipico. No tenia laburo, andaba solo y supongo que no se bancaba más (al final siempre supongo acá). Me dejo un mensaje avisando que no iba a estar. A la vuelta, cinco días después, llamo a casa y después de una conversación de lo más habitual sobre el viaje, me dijo: «Estuve en una posada, en un pueblito. El matrimonio que la atiende fueron por un rato el padre y la madre que ya no tengo. Él sobretodo; me charlaba mucho y a mi me fascinaba que fuera inmensamente parecido a John Updike. Había una sola pareja además de mi, alojada ahí: un yuppie wannabe de Córdoba y su novia, una bajista de un grupo porteño que deberíamos conocera. El tipo se fue porque tenía cosas que hacer, pero dejo a la chica ahí. Como no había mucha más gente, terminamos charlando bastante. Era muy hermosa, medio rubia, grandota inclusive te diría, pero bien, esbelta. A veces usaba unos anteojos de marco negro grueso, que desentonaban tanto en ese lugar en el que estábamos, como mis libros en inglés, que ella ya había leído en algunos casos. Inclusive hablándole de un autor que ella no conocía, me corrigió la pronunciación. Me dejo en bolas frente a ese paisaje, sin alientob
Siguió hablando un rato de la mina, efectivamente hipnotizado, e ilusoriamente espere el momento de la historia en que se la cogia. Como en muchos otros casos, D. jamás volvió a ver a esa chica, sin haberle tocado un pelo. Les aseguro que D. ha destrozado corazones y varios, pero o (casi) nunca se dio cuenta o (casi) nunca quiso hacerlo. Me encontré a la chica mucho después, en un estudio de grabación, ella saliendo, yo entrando. Era una época rara con S. y juro que todo lo que había dicho D. de ella era u exagerado o poco, no se bien cuál. A mi también me dejo sin aliento. Hablamos de D. mucho, ella lo recordaba perfecto, con la lejanía del que, lamentablemente, no podía abordar del todo bien ese personaje. Me dijo, en un momento de sorpresiva intimidad, que ella estaba mal con su novio en esa época, pero que no por eso se hubiera acostado con D. A ella también le gustaba. A él nunca pude contárselo.

a Al grupo yo efectivamente lo conocía, los había visto en barracas hacia meses nada más, un día que D. salía con otra gente. Después se hicieron muy conocidos, inclusive ella.

b La anglofilia de D. estaba exacerbada en demasía en esa época, el gesto de la chica no sólo no lo ofendió sino que sello definitivamente su enamoramiento


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